lunes, 7 de febrero de 2011

El primer gol acabó con la resistencia azul


El Mirandés también se apoyó en su jugador franquicia, Pablo. El extremo –alguno lo recordará del partido como el futbolista rapado que tantos problemas dio en el Tartiere– inclinó el jugo de ataque local a su sector izquierdo. Su disparo de falta al borde del descanso obtuvo el premio de la mejor tentativa, pero Aulestia despejó con seguridad. Con todo, el primer tiempo dejó la sensación de que los equipos se guardaban para la continuación.

Sirva como ejemplo de la monótona primera parte que las mayores dosis de emoción en Anduva llegaron en el descanso cuando tres aficionados locales intentaron anotar un gol desde el medio del campo. El tipo de la gorra blanca se quedó a escasos centímetros de la gloria. O de 300 euros, en este caso.

Tras la reanudación, el Mirandés tardó quince minutos en demostrar que la clasificación es sincera. Si la tabla establece una diferencia tan grande entre dos equipos, a lo largo de noventa minutos se verán los contrastes. En quince minutos el conjunto local obtuvo hasta tres córners y cinco oportunidades claras, espoleado por la animosa hinchada local para quien cada partido se convierte en una fiesta. El arreón local sirvió al menos, para ver la mejor intervención de Aulestia en la temporada, una mano milagrosa en un mano a mano de Lambarri.

Tras la salida de Castells, el enésimo fallo en el centro de la zaga fue aprovechado por Pablo para batir con elegancia a Aulestia, que había agotado el catálogo de milagros.

Ahí murió el partido. Como ha ocurrido este año en numerosas ocasiones, cuando el Oviedo recibe un tanto el partido está visto para sentencia. Los corredores de apuestas deberían tener muy en cuenta este hecho. José Manuel intentó arreglarlo con frecuentes cambios tácticos. Bandazos continuos de sistema que permitieron ver a Manu Busto como delantero centro, Pelayo como media punta, un trivote o una defensa de tres. Todo ello en tiempo récord. Y sin ningún tipo de reacción.

El tanto postrero de Ubis sirvió como perfecto colofón para marcar una diferencia notable entre dos equipos a los que separa un mundo en la tabla. Y un universo en cuanto a gestión de sus recursos.

Fuente: LNE

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